Lucha Libre en Chile -
Inicios y Los Titanes del Ring
Acapararon el rating de los setenta llenaron el Caupolicán cuantas veces quisieron, recorrieron el país de punta a cabo, ganaron el dinero que quisieron, fueron aplaudidos, seguidos e idolatrados por una generación... para luego sufrir la critica, el abandono y el olvido. Hoy el teatro revive el fenómeno. "Cacha cascan "se llama la obra que se estrena este fin de semana y que, entre otros objetivos, busca refrescar la memoria de una generación. Luís Osvaldo Sterquel aplicaba delicadamente el calor de la plancha sobre el encaje del babero de su nieto, cuando un joven vecino de su población, la Juan Antonio Ríos tocó a su puerta: Don Tino, queremos hacer una obra de teatro con lo más grande que hubo en Chile por los setenta, la lucha libre, le dijo. Sterquel soltó la plancha se saco el mandil de dueño de casa que lleva hace diez años y recordó que él, pese a las vueltas de la vida, seguía siendo Tino Benvenutti, El Estudiante o El Drácula. El temido luchador que hizo vociferar a multitudes en el ex Caupolicán, cuando era uno de los "Titanes del Ring". Desde el día que ese vecino le recordó sus años de fama Tino Benvenutti se transformo en el maestro del grupo teatral Los Miserables que este jueves estrenará la obra "Cachacascán" o "agárrate como puedas" (del ingles Catch as catch can). La meta es revivir lo que hace dos décadas fue el deporte afición del país. "Es bonito el proyecto. Me entusiasmo porque es otra clase de gente, son cabros más comunicativos. Y lo que hacen es un arte, aunque la lucha ya es un espectáculo, ellos le ponen un guión más artístico. Ojala que con todo esto la lucha vuelva", dice Benvenutti, hoy cercano a las seis décadas y como se dijo, "Dueño de casa a mucha honra". A su caso se suman El Mohicano, hoy cuidador de autos en Matucana; Mister Chile, portero cesante del demolido Club Valparaíso; Black Diablo, actualmente guardia de seguridad; Batman, quien hoy es artesano; y Robin, que se gana la vida como pintor de brocha gorda, También está La Momia, o al menos una de ellas, porque el luchador Isidro Rojas murió acuchillado en 1989 y la otra Momia, Bruno Siegmumd, está viva y hace las veces de músico en su propia banda. Todos ellos, ex Titanes esperan algún día -y ojala gracias a la obra "Cachacascán"- regresar a la lucha y recobrar la gloria que les dio el ring. Así Comenzó la Idolatría Fue en los años 40 cuando la lucha libre llegó a Chile. Venía desde México, donde se inició en 1863 como Cachacascán, herencia de los inmigrantes franceses que llegaron al lugar. Ellos fueron los transmisores de una tradición deportiva iniciada en Grecia y Roma y en la que no se busca aniquilar al oponente sino inmovilizarlo a través de "llaves" y "planchas". En el país, el primero en llevar el Cachacascán al escenario fue Constance Le Marand, un empresario extranjero que junto a una trouppe de norteamericanos montó un espectáculo en el Teatro Royal de la capital. El éxito fue tal que Enrique Venturino, junto al huaso Briones y a Vicente García "Manolete" decidieron hacer la versión criolla e inmortalizaron el Teatro Caupolicán como sitio de lucha. Cada miércoles y domingo de marzo a septiembre, el Cachacascán formó a los nuevos ídolos populares del país. La unión de dos de los fenómenos más importantes de los sesenta en Chile, la lucha libre y la TV, se dio solo en 1971, cuando Augusto Olivares y Ernesto Morales deciden vender a TVN el programan "Los Titanes del Ring": "El programa se ideó pensando en la entretención infantil. Se quería incentivar hacia la práctica de un deporte. Mostrarles que si querían tener un cuerpo atlético, había que esforzarse. Lo raro fue que los dos primeros años impactó más que nada a los grandes. Luego, poco a poco la TV logró entusiasmar mucho a los niños. Es más, cuando se terminó el programa se tenía un rating de 85 por ciento de sintonía nacional", recuerda Octavio Sufán, periodista deportivo y sempiterno conductor de "Los titanes del ring". "Teníamos más sintonía que "Música Libre" y hasta nos veían en otros países", agrega Tino Benvenutti, por esos años más conocido como El Estudiante que domingo a domingo, pasaba la hora de almuerzo, invadía las sobre mesas de los televidentes. Afuera, las protestas y colas de la unidad popular... adentro, Chile consumía el rudo opio. La importancia del contexto socio-político de "Los titanes del Ring" también es rescatada por Sufán: "El programa entretenía, destensaba. Juan Garafulic, un importante siquiatra, me recalcaba el significado del espacio. Eran momentos difíciles para el país y como la gente siempre se abanderaba con uno de los luchadores, generalmente el bueno, se descargaban energías", teoriza. La popularidad era creciente y pese a que la televisión aún no abarcaba todo el territorio nacional, la lucha se las ingenio para hacerlo. Semana a semana, los luchadores abordaban un bus que entre martes y domingo los llevaba de gira por regiones. "Los pueblos se vaciaban", recuerda Benvenutti. "En ese tiempo no compraban una entrada, se compraban los talonarios enteros. La gente pedía más funciones, no nos dejaban irnos" agrega. -¿Se podía vivir de la lucha? "En esa época, sí". -¿Y se ganaba buena plata? "Se ganaba. Como 7 mil escudos por lucha. Unos... 25 ó 30 mil pesos de ahora. Hay muchos que supieron aprovecharlos. Otros no. ¿Yo? La verdad que no mucho. ¿Para qué?...si mi señora trabajaba". Benvenutti, Rómulo Jerez, el Ángel Blanco, Black Diablo, El Inca Toro y El Dragón Chino. Todos ellos conocieron el estrellato que les dio la lucha libre. Los que personificaban a los "buenos" eran la adoración de las mujeres. Los otros, "los malos", eran la envidia de los hombres. Sin embargo, a poco andar, lo mismo que les trajo la fama nacional les jugó una mala pasada: "La verdad, nosotros no estábamos preparados para la televisión", reconoce Benvenutti. -¿Por qué? "No éramos personas de televisión. Nosotros éramos gente del pueblo. Luchábamos y venía el garabato, la talla. Nos agarrábamos y de repente nos sacábamos la cresta. Era otra cosa. En la televisión todo se hizo más corto. Al principio nos ayudaron harto los luchadores mexicanos, peruanos y bolivianos que llegaron acá y que tenían más experiencia en TV. Pero después se fueron. Nosotros nos morimos, no éramos para trabajar en televisión. Se fueron los extranjeros y quedamos solos, con cabros jovencitos que apenas veían que venia el golpe se doblaban enteros". Fue entonces, a fines del '72 y comienzos del '73, cuando la fama decayó y todo el mundo los acuso de tangueros: "La televisión acuso todos lo movimientos que en los espectáculos en vivo no se notaba. Las personas se decepcionaron porque no se golpeaban de verdad. La lucha aquí en Chile empezó a decaer. No la supimos hacer", confiesa Benvenutti. -¿Algo de tongo había, entonces? “La lucha es flexible hay mucha gente que le llama tongo pero yo pienso que es como un arte que hacia uno". Parte de los secretos del arte de la lucha son similares a los del teatro. Los ensayos eran frecuentes y muchas veces los combates tenían un desenlace previsto: "El bueno siempre tenía que ganar", explica. Los golpes también tenían su propio código. Sólo se pegaba en la masa muscular, jamás alrededor del estómago, ni en las pantorrillas. Sólo en la parte trasera de los muslos. Las caídas eran lo mismo. Siempre se debía caer con las manos o los pies, nunca con las caderas ¿Los tirones de pelo? Tampoco eran tales. Partían con un amago de violencia feroz pero luego la victima tomaba la muñeca del agresor y comenzaba a rotarla para dirigir el movimiento y evitar el dolor. La lucha libre era, en el fondo, una atávica manifestación teatral. "Es cierto, el programa era dirigido, pero se hacia con arte. A tal punto que para muchos la duda existe hasta el día de hoy", concede Octavio Sufán. Así Comenzó la Decadencia Luego del 11 de septiembre de 1973, "Los Titanes del Ring", llego a su fin. "Los decretos existentes en ese instante no permitían congregar a grandes cantidades de público", recuerda Sufán. La lucha en Chile desapareció por algunos años y luego se exportó a "Los Titanes..." argentinos con figuras como Martín Karadajian y al Caballero Rojo. Pero, para muchos, no fue lo mismo. En 1977, Televisión Nacional reincidió a través del "Dingolondango" con "los Titanes del Dingo". Tres años más tarde se reeditó "Los Titanes del Ring" sin embargo, el descrédito que se había insinuado en los '70, hizo que la lucha libre nunca recobrara su lugar. "La reedición fue pa' la pura tele. Duró poco. Se hicieron 20 grabaciones para dos años, pero no las dieron todas. De ahí la lucha se vino de frentón pa' abajo. Los productores empezaron a tomar niños chicos y los vestían igual que los monos de la tele. Estaban He-Man, Skeletor... ellos, como eran cabros y no sabían, se tiraban al suelo y terminaban haciendo gallitos... era como una burla de la lucha", se queja Benvenutti, quien por esos años ya se le conocía como el Drácula. (Ninja)
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Articulo Antiguo xD
Para CUlturizar las nuevas generaciones.